Moonraker

Titán

Las imágenes que obtuvo la nave Cassini, en su viaje de aproximación al satélite, como por la sonda Huygens, que se separó de la nave nodriza y aterrizó en Titán, muestran un aspecto muy parecido a algunos paisajes terrestres: cauces de ríos, lagos, zonas con piedras redondeadas, nubes. La hipótesis presentada por Agustín y Ricardo es que en este mundo frío (la temperatura en la superficie es de 179 grados centígrados bajo cero) el metano tendría en Titán un papel similar al que desempeña el agua en la Tierra: posibilitar un ciclo de tormentas y lluvias que han convertido esta fría y enigmática luna de Saturno en un lugar morfológicamente muy parecido, cualitativamente, a algunos paisajes terrestres. El metano podría estar en Titán en los tres estados de la materia que conocemos: sólido, líquido y gaseoso.



Imagen de la superficie de Titán obtenida por la misión Cassini Huygens (cortesía de ESA, NASA, JPL y Universidad de Arizona).


Imágenes tomadas con el rádar de la sonda Cassini que muestran la posible presencia de lagos formados por metano y otros hidrocarburos.

Desde que hace un par de años comenzó la exploración detallada de Titán por las misiones espaciales, la presencia de brillantes nubes polares y lechos fluviales secos en este satélite de Saturno tiene intrigados a los astrónomos. Los doctores Ricardo Hueso y Agustín Sánchez Lavega del Grupo de Ciencias Planetarias de la Universidad del País Vasco en Bilbao, con sede en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería del País Vasco, proponen una explicación en un estudio que se publica en el número del 27 de julio de Nature, la revista científica internacional más prestigiosa: las nubes y los lechos secos se deberían a las gigantescas tormentas de metano que se desarrollan en Titán. El satélite de Saturno tendría, en este sentido, un ciclo “de metano” semejante quizás al ciclo hidrológico terrestre. Titán, el satélite más grande del planeta Saturno y segunda luna en tamaño del Sistema Solar con 5.150 kilómetros de diámetro, es el único que posee una densa atmósfera de nitrógeno, semejante a la terrestre. La atmósfera de Titán contiene una espesa niebla naranja de hidrocarburos que impide la visibilidad de su superficie, algo que le hace diferente al resto de satélites. Además, debido a la enorme distancia que le separa del Sol, unos 1.500 millones de kilómetros, las temperaturas en la superficie de este mundo son gélidas, de unos 180ºC bajo cero, por lo que el agua se encuentra totalmente congelada en su superficie. Sin embargo, las imágenes tomadas por la nave espacial Cassini, que se encuentra en órbita del planeta Saturno desde julio de 2004, y las medidas obtenidas por la sonda Huygens que se posó en el satélite en enero de 2005, indican que sobre la superficie de este frío mundo, mullida y quizás empapada, existen canales y estructuras fluviales secas de formación reciente. De ser así tendríamos el primer ejemplo en todo el sistema solar, más allá de la Tierra, en donde podrían encontrarse regularmente depósitos líquidos superficiales ¿Cómo pueden formarse estas estructuras fluviales en un mundo tan frío? ¿Son formadas por lluvias? Y de ser así, ¿de que tipo?.









El estudio que publican en Nature los doctores Ricardo Hueso y Agustín Sánchez Lavega ofrece una explicación a estas preguntas que intrigan a los astrónomos. Sobre la superficie de Titán se producen gigantescas tormentas formadas por vapor de metano, un compuesto que jugaría en Titán el mismo papel que el agua en la Tierra. Los cálculos que han llevado a cabo demuestran que estas vigorosas tormentas, capaces de alcanzar en su desarrollo vertical los 35 kilómetros de altura sobre la superficie, producirían densas nubes de metano y copiosas precipitaciones de gotitas líquidas de este compuesto, semejantes a las más intensas trombas de agua que se producen en las tormentas terrestres. La precipitación generaría depósitos y ríos de metano líquido fluyendo por Titán, capaces de formar los canales observados. La hipótesis formulada por estos investigadores de la existencia de energéticas tormentas de metano en Titán se basa en las continuas observaciones de nubes brillantes muy localizadas capturadas en los últimos dos años desde la órbita de Cassini y por los mayores telescopios terrestres. Una de las regiones más prolíficas en la formación de extensas masas nubosas ha sido el polo sur del satélite. A pesar de las bajas temperaturas medias de Titán, la región polar se encuentra actualmente en verano, por lo que recibe más calor que el resto del planeta, eleva ligeramente las temperaturas y proporciona la energía para desarrollar los episodios tormentosos. Los investigadores han descubierto que una de las claves en la formación de las tormentas de Titán son las pequeñas partículas llamadas “núcleos de condensación”, que forman la niebla anaranjada y que alcanzan la baja atmósfera de Titán. Sobre esas partículas crecen las gotitas de metano que forman las nubes tormentosas. Los investigadores sugieren que el metano, presente en pequeñas cantidades en la atmósfera, juega en Titán el mismo papel que el agua en la Tierra, aunque hasta la fecha no se han descubierto depósitos líquidos sobre el satélite. Titán tendría en este sentido un ciclo “de metano” semejante quizás al ciclo hidrológico terrestre.



















Vista del terreno de la luna de Saturno Titan por la sonda espacial Huygens.

Los investigadores de la UPV/EHU proponen, con el fin de confirmar la hipótesis de formación líquida de metano tras las tormentas, la observación sistemática por el radar de Cassini de la superficie en aquellas regiones en las que se haya observado la formación de densas y brillantes nubes blancas. Este es el tercer artículo que el Grupo de Ciencias Planetarias de la UPV/EHU publica en la revista Nature. Los dos anteriores, ambos portada en la publicación, correspondían a investigaciones sobre la atmósfera de Saturno y fueron publicados en los años 1991 y 2003.

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